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Cual sería la primera reacción que nos daría si un hijo nos dice esto?: Mamá quiero ser actor….o ….Papá quiero ser cantante.
Seguramente es un escalofrío terrible y un miedo; posiblemente bastante similar. Y comienzan las preocupaciones y los cuestionamientos para evitar que los chicos sigan pensando en esa idea terrorífica “SER ARTISTA”. ¡Dios eso es un mundo un poco gris, de gente como rara corazón!, Pero bueno mi amor, además: ¿De que vas a vivir?. ¿Por qué mejor no estudias otra cosa?. Estudia una carrera con futuro, mi vida. Fíjate, tal o cual carrera es importante. Y con una cara de terror, cierras el final de la frase diciendo: ¿No crees? Y mejor paremos ahí de emitir cuestionamientos porque si no la lista sería inmensa.
¿Pero nosotros nos hemos preguntado realmente si ellos lo que quieren es ser tal o cual profesión? ¿Por que mejor no darles la oportunidad? Escucharlos y verificar si realmente tienen esas condiciones. Es muy importante para el desarrollo psíquico, psicológico, emocional y personal de nuestros hijos, saberles escuchar y entender en sus necesidades.
Estudiar actuación va más allá de ser artistas sencillamente. Estudiar carreras artísticas, es una estratégica muy inteligente que pueden tener los padres para con sus hijos, ya que a través de las herramientas instruccionales que se implementan dentro de estos estudios, nuestros hijos pueden desarrollar potencialidades como: la desinhibición, la creatividad, la imaginación, el desenvolvimiento escénico, la presencia corporal, manejo del stress, resolución de conflictos personales y profesionales, integración social, relajación, respiración; entre otras y descubrir otras tantas, como: sus verdaderas condiciones y aptitudes artísticas.
Cuantos de nosotros en nuestros colegios no hemos participado en las gaitas, en las obras de teatro, en los pesebres, en los actos de cursos; y nos sentimos identificados con la actividad, pero el mismo sistema, la presión familiar y social nos conllevan a seguir otros caminos.
La idea no es que todos seamos artistas, obviamente, pero si probar la posibilidad de la instrucción artística como parte del desarrollo integral del individuo dentro de la sociedad y permitir a nuestros hijos independencia en sus decisiones y explorar en sus propios mundos. Estoy seguro que se los sabrán agradecer.
Concluyo este artículo contándoles una anécdota que me ha marcado desde que comencé la docencia: Un día se me acerca una señora y me dice:
-Quiero estudiar actuación. ¿Hay algún problema?
-No, en lo absoluto, le respondí.
-Tengo 50 años.
-Sus ojos brillaban y las manos le temblaban.- La actuación es como el
gimnasio. Nunca es tarde para empezar. Le dije. – Así, la señora
comenzó a estudiar y era de las que llegaba temprano y tenia una
actitud impresionante. Al tercer mes me pidió un momento aparte y me
dijo:
-Gracias por darme la oportunidad de estudiar. Si yo hubiese tomado
esta decisión de estudiar para actríz, que era lo que yo quería ser hace
30 años atrás, con lo que he aprendido aquí contigo, hoy mi vida sería
diferente.
Hoy esta señora (Nina León), esta a punto de graduarse y cada vez que se para en un escenario representando sus ejercicios de graduación en los niveles que cursa, es una de las más aplaudidas. Su actitud, la ayudo a desarrollar sus aptitudes que estaban dormidas por decisiones no tomadas a tiempo pero que hoy es feliz de poder decir: “Estoy estudiando actuación y voy a ser una gran actríz”.
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