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Las Tazas (Micro teatro 2008)
Bruno Mateo

LAS TAZAS

por Bruno Mateo

Inspirada en el relato “Los pocillos” de Mario Benedetti.

 

(Es una sala pequeña, más bien íntima. Pintada con un color verde claro. Hay tres sillones alrededor de una pequeña mesa de patas cortas. Una frente a la otra. Figura un círculo. Las sillas y las mesas son de color negro. Una mujer de unos cuarenta años se encuentra sentada en el sillón de la derecha vista desde público. Está simplemente descansando... Una pequeña pausa. Entra un hombre de unos cuarenta años. Se acerca a la mujer y la besa en los labios)

 HOMBRE: ¡Hola, querida! ¿Cómo estuvo tu día hoy?

ELLA: ¡Normal! Igual que todos los días ¿y a ti amor? ¿En el trabajo todo bien?

HOMBRE: Más o menos. Te comenté que el señor Cárdenas no me dio el ascenso. Prefirió dárselo a la mujer que entró recién a la compañía.

ELLA: ¡Si me lo comentaste!

HOMBRE: A mi me pareció una injusticia. (Se levanta) ¡Tengo hambre!

ELLA: (La mujer hace amago por levantarse. El hombre la detiene)

HOMBRE: ¡No querida! No te pares. Voy a buscar algo en la cocina (Se dirige al fondo. Hacia la diagonal de la izquierda. Se ilumina y se ve una diminuta cocina)

ELLA: Por ahí te dejó algo la vecina. No sé que es. Yo me estaba duchando cuando ella llegó

HOMBRE: ¿Y cómo entró? Si tú estabas en el baño. (Mientras ve lo que les dejó la vecina)

ELLA: Ella tiene llave del apartamento ¿no recuerdas que le diste una llave? Porque me dijiste que yo no podía estar sola por si ocurría un accidente

HOMBRE: ¡Son unas berenjenas rellenas! ¿Quieres?

ELLA: Dame un pedacito. Ella cocina muy rico

HOMBRE: (Le trae un pedacito de berenjenas) Si cocina, pero como tu comida ninguna

ELLA: Tú si eres zalamero

HOMBRE: Es que tu me provocas

ELLA: ¡Ah pues! ¿Vas a seguir chico? (El hombre y la mujer empiezan un juego de seducción)

HOMBRE: ¿Te gusta la berenjena?

ELLA: Si me gusta mucho

HOMBRE: ¿Quieres que te de berenjena?

ELLA: Tú si eres, chico

HOMBRE: ¿Por qué? Me dijiste que te gustaba la berenjena. Toma un poquito

ELLA: ¡No quiero!

HOMBRE: ¡Abre la boquita! Que viene el avión

ELLA: No quiero

HOMBRE: La niña si quiere su berenjena (La mujer accede y abre la boca. El hombre le da a probar un poco) ¿Verdad que está rica?

ELLA: ¡Si! La vecina cocina muy bien.

HOMBRE: Pero como tu ninguna (Suena el teléfono móvil del hombre. Ve la pantalla del aparato. Su rostro cambia. Sigue sonando)

ELLA: ¿No vas a contestar?

HOMBRE: Es de la oficina

ELLA: Tal vez es algo urgente

HOMBRE: Olvida el teléfono ¿Quieres?

ELLA: Pero ¿si es algo importante?

HOMBRE: No hay nada más importante que tú (La mujer intenta pararse. Empieza a tantear con su mano todo el mueble) ¿Te vas a parar?

ELLA: ¡Si! Quiero ir al baño. No encuentro el bastón

HOMBRE: Déjame ver (Lo consigue detrás del mueble en donde él se encuentra sentado) Estaba aquí. Nunca lo ibas a encontrar (Se lo entrega. La mujer lo toma. Se para y nos percatamos de que es ciega)

ELLA: De alguna manera lo iba a encontrar

HOMBRE: ¿Quieres que te acompañe?

ELLA: ¡No! Yo seré ciega pero tengo piernas

HOMBRE: No quise ofenderte

ELLA: A lo mejor esa llamada era importante (Sale del escenario. El hombre llama)

HOMBRE: (Habla en voz baja) ¿Por qué me llamas? … ¡Si!... Estoy en la casa… Me gustaron mucho… En el baño… Vente… Llama primero (Silencio)

ELLA: (Entrando al escenario) ¿Estabas hablando con alguien?

HOMBRE: ¡No! ¿Por qué lo preguntas?

ELLA: Creí escucharte

HOMBRE: ¡No! No hablaba con nadie. (Recoge los platos de encima de la mesita. La mujer se va a sentar al mismo sillón donde se encontraba) ¿Quieres algo?

ELLA: No. Ven y siéntate frente a mí para conversar (Suena el timbre de la puerta) ¿Quién será? (La mujer se levanta)

HOMBRE: ¡Siéntate! Voy yo

ELLA: ¡No! Quiero hacerlo yo (Se dirige a la puerta. El hombre nos da la espalda) ¡Es nuestra vecina! (Entran a la pequeña sala) Pero amiga, ¿Cómo que te da vergüenza venir a visitarnos?

VECINA: Es que creo que los voy a fastidiar

ELLA: ¿Estás escuchando amor?

HOMBRE: ¡Si escuché!

ELLA: Y tú ¿no vas saludar a la vecina? (El hombre se dirige a ella. Le va a dar un beso en la mejilla. Ella le toma su cara con la mano y le da un beso en los labios. El hombre se nota un poco nervioso) La berenjenas estuvieron exquisitas

VECINA: ¿Te gustaron?

ELLA: ¡Muchísimo!

VECINA: ¿Le gustaron las berenjenas?

HOMBRE: Estaban bien

ELLA: ¿Cómo que bien? Me dijiste que estaban divinas

VECINA: No hablemos más de las berenjenas. Vamos a sentarnos a conversar (Los tres se sientan alrededor de la pequeña mesa. La vecina le toca las entrepiernas al hombre) A mi amiga me encantan las berenjenas

ELLA: Tú cocinas muy bien

VECINA: ¿Y qué pasó con el médico? ¿Qué te dijo?

ELLA: ¡No mucho! Me dijo que la operación fue un éxito

HOMBRE: Te lo dije. (Mira con lascivia a la vecina)

ELLA: Pero no me dio muchas esperanzas (La vecina se para. Todo esto se hace con cuidado. En silencio)

VECINA: Pero por lo menos te dijo algo positivo (El hombre se para y va hacia la vecina)

ELLA: Pero yo quisiera que me dijera (Mientras ella habla. El hombre y la vecina se tocan y se besan con cuidado para evitar que ella se percate de lo que ocurre) algo más positivo No sé algo como que: Señora, Usted pronto recuperará la visión completamente

HOMBRE: Pero amor no debes desesperarte

VECINA: Eso mismo digo yo (Se sientan. El hombre al lado de la vecina. Se toman de las manos)

ELLA: ¿Tú crees que algún día pueda recuperar la vista? (El hombre y la vecina se están besando en silencio)

HOMBRE: Yo si creo

VECINA: Yo también

ELLA: Si Ustedes lo dice… ¡Amor! (El hombre se paraliza)

HOMBRE: ¡Dime!

ELLA: Vamos a tomar un poco de café. Yo misma lo voy a preparar

VECINA: Yo lo preparo. (Se para)

HOMBRE: ¡Toma el bastón!

ELLA: ¡No! ¡Déjalo allí! Algún día no lo necesitaré más. Yo voy a la cocina y Ustedes dos se quedan allí sentados. Ya verán que me va a quedar espectacular

VECINA: No lo dudo. Tú tiene muy buen gusto (Besa al hombre)

ELLA: Así me han dicho (Al hombre) ¡Amor! ¿Por qué estás tan callado?

VECINA: Quizás le aburre mi compañía

ELLA: No creo. Tú le agradas mucho a él

HOMBRE: Es que estoy pensando en el trabajo

VECINA: Pero Usted no debe pensar tanto en el trabajo

ELLA: Aún lo sigues tratando con distancia. Trátalo de “tú”

VECINA: Tú sabes que yo soy muy respetuosa (Mira al hombre son ironía)

ELLA: Eso lo sé. Pero tenemos unos dos años conociéndonos y debería tenerle un poco más de confianza, ¿verdad querido?

HOMBRE: Eso lo decide ella (La agarra por la cintura y la atrae hacia su cuerpo y le besa el cuello) A mi no me molestaría un poco más de confianza

ELLA: ¿Quieren café negro o con leche?

VECINA: (Mira al hombre) Yo lo prefiero con leche

ELLA: Y ¿Tú amor?

HOMBRE: Negro (Le besa el cuello)

ELLA: Voy a prepararles unos pancitos con queso y una mermelada de mango que me dio mi mamá esta mañana

HOMBRE: Dale. Aquí te esperamos (La mujer está en la cocina preparando  todo. En los sillones la vecina y el hombre se besan y se tocan todo el cuerpo)

ELLA: Ya está listo

VECINA: ¡Voy y te ayudo!

ELLA: ¡No tranquila! Mejor ve a mi cuarto y en el closet hay una caja (La mujer va) Y tu amor ayúdame a llevar los pancitos y el café (El hombre va y la ayuda)

VECINA: (Desde dentro) Ya vi la caja

ELLA: Adentro hay tazas nuevas. ¡Tráelas! Hoy las voy a estrenar

VECINA: (Entra con las tazas. Son tres: una de color negro, otra de color rojo y la última de color verde)  Las tazas son muy lindas ¿De dónde son?

ELLA: Mi mamá me las envió desde Barquisimeto. Allá hay bellezas en artesanía

VECINA: Entonces nos sentaremos a tomarnos el rico café y los pancitos que nos preparó la amiga

ELLA: Así es amiga

HOMBRE: Mi esposa es muy hacendosa

VECINA: Como debe ser

ELLA: Espero que lo disfruten. Yo estoy segura que lo disfrutaré mucho. Querido sirve el café (El hombre empieza servir el café en las tazas)

VECINA: (Probando el pan con la mermelada de mango) Esta mermelada está exquisita. ¿Te la trajo tu mamá también?

ELLA: Ella misma la hizo (El hombre le da un beso a la vecina) Dame el café amor (El hombre le da la taza verde, a la vecina le da la taza roja y él agarra la taza negra) Amor ¿te puedo pedir algo?

HOMBRE: Lo que tu quieras

ELLA: No me des esta taza verde. Me gusta más la  taza roja que tiene mi vecina

(Apagón)

FIN

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